Laboratorio de Paz: Venezuela reiniciará construcción de única fábrica de fusiles Kalashnikov en América Latina



“Mi dolor espiritual es insoportable. Tengo la misma pregunta sin resolver: ¿Si mi rifle se llevó la vida de las personas?, entonces puede ser que soy culpable por las muertes de las personas, aunque fueran enemigos” Mijaíl Kaláshnikov

En mayo del 2005, el Ministerio de Defensa de Venezuela firmó un contrato con la compañía rusa Rosoboronexport para comprar 100.000 fusiles AK-103, así como las maquinarias y la tecnología necesarias para producir localmente la munición, lo que sería la primera fábrica de fusiles AK en territorio latinoamericano. 

Las relaciones del comercio de armas entre Rusia-Venezuela además de estos fusiles incorporaron 24 Sukhoi (SU-30) y 53 helicópteros militares, por el orden de los 3 mil millones de dólares. Esto incluyó el flujo continuo de personal militar, pilotos y técnicos, para proporcionar y recibir entrenamiento. Posteriormente, vinieron los anuncios de adquisición de entre 10  a 12 misiles sistema de defensa antiaérea Tor-M1 de Moscú.
Venezuela recibió 30.000 fusiles el 3 de junio del 2006. Dos meses después, el 30 de agosto, una segunda remesa de 32.000 AK-103. Un último lote fue recibido el 29 de noviembre del mismo año. Según el acuerdo, la construcción de la fábrica dedicada a la producción de fusiles Kaláshnikov y otra para la producción de municiones se ubicarían en la ciudad de Maracay, estado Aragua.  El general de Brigada Gustavo Ochoa, presidente de Cavim para la fecha, anunció que estarían en pleno funcionamiento en tres años y medio, es decir en 2009,  con una capacidad de producción de 50.000 unidades al año.


En absoluto silencio y sin explicaciones por parte de Venezuela, ni de los responsables por Cavim, en 2014,  la construcción quedo paralizada luego que por petición de la Fiscalía rusa Serguéi Popelniujov, exsenador ruso y dueño de la compañía contratista, fuera detenido y sometido a juicio por fraude. Entre 2010 y 2011, fueron sustraídos más de 14,7 millones de dólares del fondo para financiar las obras la construcción de la fábrica.
Laboratorio de Paz ha realizado reiterados exhortos para que el Estado venezolano desista de esta inversión millonaria en dólares para la construcción de armas y municiones de guerra. La paralización de la fábrica parecía ser el inicio para recuperar la inversión y redirigir esos recursos en inversión social.  Lamentablemente, en el marco de la feria aeronáutica FIDAE 2016, que se realiza en la Ciudad de Santiago de Chile, el ejecutivo de la corporación estatal rusa Rosoboronexport, Serguéi Ladiguin, anunció que el 01 de abril se reiniciarían labores para la construcción de  dichas fábricas, esperando que estén listas entre 2016 y 2017.

Para el año 2015, a pesar de la crisis económica que ha afectado el país, según información del Instituto de Investigaciones de Paz de Estocolmo (SIPRI), Venezuela se mantiene en el puesto 18 como el mayor comprador de armas a nivel mundial,  gastando solamente este último año, 162 millones de dólares en compra de armas. Pero si tomamos el periodo de 16 años del actual gobierno, el Estado venezolano ha destinado la suma de  5.620 millones de dólares en compras bélicas.

Por su parte, el presupuesto asignado al Ministerio de la Defensa en 2016 pasó de 33 mil millones de bolívares a 85,3 mil millones de bolívares. Es el 8vo. Ministerio con más recursos asignados. Paradójicamente en la situación actual, recibe 4 veces más dinero que el Ministerio de Alimentación.

El Laboratorio de Paz,  exhorta al Estado venezolano a desistir de la construcción de una fábrica de armas de guerra y municiones, cuando la prioridad en la situación que atraviesa el país es la inversión social y la reducción de la pobreza. Priorizar inversión en salud, educación, alimentación, antes que en armas y municiones.

Caracas está posicionada como la ciudad más violenta del continente. Venezuela, país con niveles de violencia estructural que según cifras del Ministerio Público Fiscal produjeron  17,7 mil muertes sólo en 2015, no puede tener como objetivo ni meta, la producción de armas y municiones sino la eliminación de las existentes calculadas entre 1,5 y 2 millones circulando en las calles según la Comisión Desarme.

El derecho a la Paz y los compromisos en materia de derechos humanos, deben convocarnos a todos y todas y el Estado venezolano está obligado a la reducción progresiva de la inversión militar y un aumentó para crear y mejorar las condiciones y capacidades para un desarrollo sostenible que garantice la consecución de derechos, sin exclusión. La actual crisis venezolana necesita de más alimentos y medicinas, no de herramientas para matar.

Laboratorio de Paz exige al Estado venezolano derogar el convenio con el Estado Ruso para la construcción de una fábrica de fusiles AK en el país y reconducir esos recursos para aliviar la grave crisis alimentaria y de salud. 

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